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Cómo empezó todo

Esta historia comenzó hace casi treinta años, cuando Alexander Jonathan Vidgop, fundador del Instituto Am haZikaron, emprendió la investigación de su propio árbol genealógico.

  • Comenzó con una lista de apenas 35 parientes conocidos, y con el tiempo logró restablecer los vínculos con más de 1500 miembros adicionales de su familia.
  • En el curso de ese trabajo descubrió algo asombroso: parientes que durante más de un siglo ni siquiera sospechaban de la existencia unos de otros, viviendo en distintos países y en distintos continentes, a menudo recorrían caminos de vida sorprendentemente similares, eligiendo las mismas profesiones, mostrando las mismas inclinaciones y alcanzando con frecuencia resultados casi idénticos.
  • Lo que a primera vista podría haber parecido una coincidencia improbable sirvió de impulso para fundar un instituto sin fines de lucro con una tarea central: investigar de manera sistemática si tales patrones se presentan también en otros linajes judíos.

 

La fundación de Am haZikaron (1998)

El Instituto Am haZikaron fue fundado oficialmente en 1998 para el estudio científico de los vínculos intergeneracionales dentro del pueblo judío. Diez años de trabajo minucioso, basado en un riguroso enfoque empírico, dieron resultados impresionantes. Los investigadores del Instituto:

  • Reconstruyeron árboles genealógicos judíos que se remontan 900 años atrás.
  • Identificaron patrones hereditarios únicos mediante el análisis sistemático de enormes volúmenes de datos.
  • Publicaron sus hallazgos en prestigiosas revistas académicas.
  • Recibieron la medalla Zeitei Yerushalayim («Olivos de Jerusalén») por su destacada contribución a la preservación del patrimonio judío.
  • Obtuvieron el respaldo de un distinguido comité público que incluye a 55 laureados con el Premio Nobel.

 

El descubrimiento central: la «misión» de la familia

Las investigaciones de Am haZikaron mostraron que los miembros de un mismo linaje judío pueden conservar, a lo largo de muchos siglos, rasgos distintivos de su línea familiar. Estos hallazgos evocan la idea bíblica de que cada linaje porta un propósito propio: una misión que se transmite de generación en generación y se plasma en la historia de la familia. Siglo tras siglo, los miembros de una misma familia muestran patrones comunes:

  • Ámbitos profesionales. Por lo general, los descendientes concentran sus esfuerzos en cuatro o cinco esferas de actividad específicas, y a menudo alcanzan en ellas logros excepcionales.
  • Modo de vida. En las familias se observan patrones estables de comportamiento: algunos linajes migran con frecuencia, mientras que otros echan raíces en un solo lugar durante siglos; en algunas familias el divorcio frecuente se convierte en la norma, en otras predominan las uniones para toda la vida.
  • La naturaleza del genio. Al desarrollar la teoría de la misión familiar, los investigadores analizaron las genealogías de personas eminentes. Hallaron familias judías en las que, una vez cada pocas generaciones, aparece de manera predecible un genio en un campo muy concreto —matemáticas, física, comercio—, que ejerce una influencia inmensa en el curso de la historia mundial.

 

Lo que significa para los jóvenes judíos de la diáspora

Al extender sus investigaciones a la genética demográfica y a la reconstrucción histórica de comunidades, el Instituto ha creado una herramienta educativa única para los jóvenes judíos que han perdido el contacto con sus raíces. En los seminarios de Am haZikaron, muchos participantes experimentan una profunda conmoción cuando:

  • Se enteran de quiénes fueron los fundadores de su linaje y cuáles son los orígenes de su familia.
  • Descubren a las personas extraordinarias que pertenecieron a su propia línea familiar.
  • Sienten que, a medida que se restaura la memoria, una parte de sí mismos regresa con ella, y comprenden que el verdadero camino hacia el encuentro con uno mismo comienza en la historia de la propia familia.

 

El concepto clave: ¿qué es el yikhes?

La misión central de Am haZikaron es restaurar la memoria familiar. Ninguna palabra expresa mejor esta idea que el hermoso término yidis yikhes.

  • Deriva del hebreo yichus —»parentesco», «ascendencia»—, mientras que yohasin designa la genealogía como tal.
  • El yikhes es mucho más que un árido árbol genealógico de nombres y fechas: es la historia viva de una familia, sus orígenes, el vínculo entre sus generaciones, su memoria inquebrantable, sus tradiciones y su legado.
  • Y es precisamente el yikhes el que —en un grado mucho mayor de lo que suele suponerse— ha moldeado los destinos individuales y el camino histórico de todo el pueblo judío.

 

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